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IA y la competencia filosófica

  • Foto del escritor: Beatriz Fainholc
    Beatriz Fainholc
  • 14 abr
  • 4 Min. de lectura

Al mismo tiempo de desarrollar las competencias digitales, hoy mediadas por la IA, como centrales en la formación actual de las personas, -en modalidad informal de interacción social, y formal en los programas educativos (presenciales, virtuales e híbridos), se presenta como indispensable enseñar y desarrollar  la competencia filosófica.


Su sentido es apuntar a una reconfiguración de los procesos de producción, fundamentación  y validación del conocimiento, al analizar la interacción de quien conoce (la persona) y aquello que es conocido (objeto en general y de estudio, si se busca un conocimiento científico). 


Si bien no es la competencia privilegiada en estos tiempos apurados y superficiales de la cultura digital- posdigital,  ni de la filosofía como disciplina, o de la práctica de los/las filósofos/as, todas pasan desapercibida, porque entre múltiples factores,  no está jerarquizada social y culturalmente salvo en círculos académicos recortados o gente inquieta y curiosa que practica la lógica que garantizaría coherencia y consistencia para evitar falacias argumentativas.


La competencia filosófica, antes del diseño y desarrollo de los software de IA, debería explorar los conceptos claves que la sostienen. Es decir reconocerlos y profundizarlos para justificarlos a través de diversas hipótesis a ser corroboradas/verificadas en el contexto para el cual el programa ha sido demandado, pensado, decidido.


De ahí  proviene una necesidad de reflexión que debería conocer y sintetizar diversas miradas/ posturas/cosmovisiones de concebir la vida, el mundo y la persona, para entender mas la diversidad de los agentes, agencias, campos interdisciplinas, espacio y tiempo real y virtual, en las que se apoyan las decisiones políticas en muchos casos usando la ilusión[1] como herramienta principal para convencer o manipular a las personas, grupos e instituciones, a través de los diseños[2] de IA.


Dichos agentes pueden estar encarnados en un familiar, un/a profesor/a u otro, un par, un programa  de software didáctico, y otros, que como mediadores de acciones, sugieren cultivar el  “observar” (más que ver y mirar), señalan el “buscar” , investigar, es decir, demorarse con atención para elaborar y reelaborar conocimiento, (y no “perderse” en el mar de datos) , en explicar (y explicarse conceptos centrales de una disciplina), en entender y interpretar un texto, un discurso en todos los códigos expresivos para ser transmitidos.


Se trata de la actitud,- predisposición por las cuales se  seleccionan unos objetos y no otros-, donde una persona que a través del razonamiento lógico, analítico y reflexivo cuestiona , indaga ideas, analiza creencias, meras opiniones, suposiciones comunes (la doxa) de un modo crítico, es decir busca conocimiento riguroso y fundamentado  (episteme). Asimismo considera los factores psico-socio históricos que influyen en la generación y validación del conocimiento.


La actitud filosófica se refiere a la práctica de la “mirada” de una persona que al re-preguntar, aprende y redefine saberes porque se enfrenta, aborda interrogantes acerca de problemas importantes.

Persigue así, conocerse a si mismo, instalado en la vida, y comprender al mundo y sus temas centrales. También de una sociedad y la cultura que sorprende con los cambios de época. Busca sin cesar el conocimiento de modo profundo y amplio. Promueve el respeto hacia diferentes perspectivas y la apertura sabia a nuevas ideas. En este sentido, la actitud filosófica implica transformaciones en una búsqueda constante de respuestas fundamentales, aunque no definitivas.


Con la práctica de la competencia filosófica, en ejercicios digitales  de IA, se desarrollaría un pensador/a inquieto/a, flexible. Que busca el sentido de las cosas, que en la mayor parte de las veces está ausente, y habrá que restituirlo para hacer dudar y pensar que toda la interacción mediada por la IA es una construcción y puede ser posible. 


Entonces una persona se convierte en un pensador cuya función es poder capturar (y ayudar a poder capturar), a darse cuenta, (re)construir y manifestar el significado de los fenómenos y procesos de la vida cotidiana con simpleza, -the simple is complex, and not simplified -, de una manera relacional, holista y  comprehensiva.


 Esto es ubicarse en el contexto  socio histórico – cultural actual, de los data centers , en un horizonte explicativo e interpretativo, más allá de lo pragmático inmediatista de los software, que aunque muy necesarios hoy para infinitas cosas, no siempre son de uso pertinente sino alienador.  Hoy las toneladas de información y los algoritmos de la IA que nos llega, nos guste o no, va conformando la mentalidad tecnológica “gig”  de la big data, el data mining, el processing data, etc , inscriptos en la  cultura digital /post digital del Tecno/Antropoceno y del transhumanismo, que vivimos, y que hace que “dialoguemos” con el chatGPT, que nos sorprende …y “orienta” !!


No se duda, y se debería dudar: esto es lo que hay enseñar: a dudar de la información del chat de los software de IA, con formatos y aplicaciones asociados, entre los infinitos estímulos que acosan.

La duda es el núcleo duro de la investigación hermenéutica (Gadamer, 1997) que debería establecer sentidos epistemológicos distintos, dados por cambios epistémicos y no epistémicas, inscriptos en marcos y modelos teóricos y metodológicos de síntesis, apoyados en el desarrollo de las funciones superiores del pensamiento, y de las acciones argumentadas, que generan  hipótesis capaces de aplacar, no erradicar la duda frente a todo hecho, relación, proceso conocido como desconocido.


Por ello, a competencia filosófica es un ejercicio intelectual y sensible que abre la puerta al juego creativo y divertido (intelectualmente diversificado). Es la capacidad del discernimiento (Ausubel, 1970), de analizar, relacionar,  comprender y valorar al mundo del presente en el presente y para el futuro, que ya es presente. Es intentar entender que las cosas no existen “porque sí” sino que habrá que  des-cubrirlas, develarlas en sus niveles subyacentes, alojadas en las mentes y acciones de la gente, familias, profesores/as, estudiantes, instituciones educativas, organizaciones sociales, y demás, en sus posibles significados.

Creemos que de este modo, se intenta con su enseñanza y desarrollo, transversal de la educación, se contribuya a la práctica de la crítica reflexiva hacia reformulaciones y cambios epistémicos para estos tiempos….


Referencia:

Ausubel, D. (1969) Psicologia Educativa. Edit Trillas.

Gadamer, H.-G. (1997). Verdad y método: fundamentos de una hermenéutica filosófica. Sígueme.


[1] ECO, U. (1986) La estrategia de la ilusión. Editorial Lumen

[2] Fainholc (2025) La ciencia del diseño, el diseño de la IA y la educación. Vol. 76 Núm. 104. Rev. Universidades, UDUALC. https://udualerreu.org/index.php/universidades/article/view/832/767

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