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La IA, la esfera socio-política- económica y el ejercicio del poder.

  • Foto del escritor: Beatriz Fainholc
    Beatriz Fainholc
  • 31 mar
  • 6 Min. de lectura

La política comienza con la interacción social: Aristóteles ya lo define así: el zoon politikon. Inherente a dicha interrelación social , lo político se manifiesta a través del poder. Otra versión afirma que la Política es definida como el arte de conquistar, ejercer y mantener el poder. (Maquiavelo, 2020). Es decir, el poder es un instrumento que se detenta y se usa a favor o en contra de alguien1.


Personalmente pienso que los inevitables conflictos y controversias existentes en la sociedad actual no deberían resolverse por una imposición de ideas sino por una representatividad democrática2, que poco se la alcanza.

Recuérdense también la inserción internacional de los avances tecnológicos y su provocativa apertura e intercambio económico donde se insertan los países y regiones. Inserción favorecida por una nueva territorialidad ciberespacial de orden global, que conforma hoy un ecosistema digital de pretensión hegemónica con intereses estratégicos.


Dicha territorialidad abarca la infraestructura, los sistemas de información y su circulación reticular. Aquí emergen los flujos político-económico y sociales de competencia y conflictos, que se expanden a través de las decisiones políticas y económicas de las empresas tele- comunicadoras de intervención e inversiones, hoy con la IA, sobre todo con los modelos de la IAGenerativa y asociados de software conversacionales como el GPT.


Se percibe cómo la Política va de la mano de la Economía y la Comunicación antes analógica y ahora, digital. También inciden las fuerzas sociales y las presiones políticas del Estado, como otras esferas : la cultural, la psicológica, la ambiental, etc.


En este marco de variables interdependientes, la IA facilita una concentración en el ejercicio del poder para una toma de decisiones en cualquier área, aunque muchas veces no es representativa de todos los sectores sociales.


No se trata de decisiones a ser tomadas solo para poder acceder a la mayor cantidad y velocidad de información brindada por la IA y muchos software, sino porque se decide en base a los códigos de la época: las redes interconectadas que requieren/ esperan data “entretenida”, aunque bastante superficial. Se halla bajo la presión y el liderazgo de una nueva civilización digital, - influencers de por medio-, que presentan, conducen, publicitan y demás diversos temas.


El poder se juega de modo conjugado con el control social y el disciplinamiento cultural.


El control social es el conjunto de prácticas, normas y valores destinados a mantener el orden, la cohesión y la estabilidad dentro de una sociedad, un grupo, al fomentar la conformidad de sus miembros. Este poder se ejerce mediante mecanismos informales (interacción social cotidiana, familia, recreos escolares, juegos virtuales, iglesias, etc) y formales (sistema educativo, leyes, policía, sistema judicial). Todos escenarios hoy mediados por IA, que presionan con usos, costumbres y normas de diverso grado de aplicación impuestas explícita e implícitamente por el poder político ,-de turno y de cualquier color -, a través de los mensajes programados, pre producidos con algoritmos filtrados de información no siempre jerarquizada. (Todo es igual, en cuanto procedimientos usados para diseñar, nada es mejor, diría Discépolo…)


El disciplinamiento cultural es el conjunto de narrativas y discursos, también impuestos a través de la interacción social cotidiana, desde el poder político económico(de consumo) , comunicacional digital, destinados a modelar comportamientos, ideas y expresiones culturales, con ideologías políticas diversas y diseños de software que incluyen sesgos y prejuicios, en línea para homogeneizar actitudes y valores de la sociedad, de un grupo social.


 El alinear la cultura con fines socio-políticos se utiliza para fortalecer el "orden" social global, antes descripto. Se trata de un encuadre filosófico (mas o menos) consensuado para producir y distribuir conocimiento considerado válido y valioso acerca de la persona, la vida y el mundo. Una consecuencia de ello parece censurar en diferentes grados, a través de la mayoría de los media, lo que se “corre” de lo normal, aunque este concepto no se halla muy bien explicitado. Podría definirse como lo mas frecuente cuantitativamente, y que así, se aleja de lo disidente y lo alternativo.


Se define actualmente, por el numero de respuestas dadas por una amplia captación de datos de cualquier fuente, filtrados ´por los programas de la IA, - que se conglomeran en los data centers categorizados automáticamente-, y serán alimento para el diseño de los algoritmos de los software de IA, y otros productos .

Pero, si bien la IA tiene la capacidad de frente a un problema que se le presente, y tomar las decisiones lo mas rápido y oportunas posibles para solucionarlo con éxito, - tal vez como lo haría un humano-, se debería recordar que tomar decisiones mas rápido, no significa tomar las mejores, sin entender y razonar….por ahora….


Es sabido que así se responde al paradigma “mas es mas, en escala” positiva o negativamente, como se da con los comportamientos políticos manifiestos. En este contexto, los diseñadores/desarrolladores de algoritmos de IA se encuentran a sus anchas, al estar ésta entrenada por aprendizajes automáticos, a las órdenes de decisiones político-económicas.


El objetivo es maximizar beneficios como resultados de la implementación de procesos intangibles,- entre ellos, la actitud positiva o negativa, por ejemplo, frente a un acto eleccionario ,cuyas opiniones fueron procesadas por IA, – y tangibles de los bienes y servicios ofrecidos a la sociedad. En ambos casos, la IA no comprende ni le preocupa éticamente estas situaciones.


Recuérdese que la IA y sus programas se basan en estadísticas, probabilidades y por patrones de sofisticada data a seguir linealmente. Es decir, no puede pensar por si misma, y menos sentir, aunque cada vez mas haya aprendido, y aprende (learning machine ,etc) a decidir e indirectamente ayudar a tomar decisiones, que no siempre son representativas políticamente, pero en muchos casos “políticamente correctas”3. Es decir, obedecen y ocultan sistemas de ideas y prácticas discriminatorias, de ideologías no siempre de respeto al otro en un marco democrático y libre.


La libertad


La libertad desoculta. Lo libre ha salido de lo ocultado, de la dependencia de las plataformas digitales con formatos que pueden retacear la autonomía, favorecer la manipulación del pensamiento y hasta una sustitución de interacciones humanas genuinas.


El acontecimiento del hacer salir lo oculto, es tratar de buscar y decir la verdad, también patrimonio de las ciencias. Ello se aprende física y virtualmente, con el desarrollo de criterio y buen juicio propio.


La velocísima IAG redacta, cruza data y produce aceleradas síntesis, pero no alcanza para la formación del juicio que requiere el trabajo de aprender4.


El juicio es la capacidad de formular preguntas, y re-preguntas5 de búsqueda significativa, para enfrentar la ambigüedad y la complejidad de los fenómenos y procesos sociales, al vivirlos en primera persona. Ningún modelo de lenguaje de la IA puede sustituir eso…al menos por ahora.


La tarea política, por definición debe comprometerse en convicciones donde el pensamiento vale en la medida que modifique al que piensa: por lo cual habría que saber si esto se da con/en la IA: se trata de tareas de investigaciones avanzadas actuales.


Entonces, se piensa que la política implica una tarea de enseñanza y aprendizaje para enfrentar la desorientación, las fricciones, la incomodidad de no entender posturas, o interpretaciones, nuevas coyunturas, entrecruzar opiniones y demás. Ello no significa eliminar obstáculos, y menos, acumular información o estar respaldado por operaciones automáticas y estandarizadas de la IA, sino formar y conformar criterio.


Poseer criterio es poseer la capacidad de reflexionar críticamente juicios para decisiones basadas en el análisis de ideas y valores, en contraposición de lo no reflexivo que “salta” directamente de un dato, información a otra, de conclusiones sin argumentaciones de respaldo, tomando las creencias sociales y/o personales, los clisés y representaciones sociales erróneas, de irracional consumo, fake news generalizadas, etc como definitivas.


Ser autocrítico y actuar con madurez y coherencia, es proceso y resultado de una tarea educativa. Esto es el alma mater de la política, de hacer política y de enseñar a hacerla, ya que el quehacer político es una tarea de enseñanza y aprendizaje continuo, si se trata de alcanzar libertad para todos en democracia.


Notas:

1-Por ello se  escucha que los políticos son vagabundos, se aprovechan de su situación de poder y privilegio para su enriquecimiento personal, que les preocupan los resultados electorales, etc.

2-Otra frontera más de la IA: el ejercicio de la democracia, escrito por la reconocida.

3-“Políticamente correctas”, significa que van en contra de una transparencia de las decisiones adoptadas por el poder en este caso, a través de variados objetivos con la IA y otros

4-Creo que será mucho mejor orientado y facilitado por un profesor/a entrenado/a para acompañar al estudiante en tiempo real.

5-El chatGPT contribuye a la Pedagogía de la REPREGUNTA? enseñar y aprender a formular preguntas.


Referencia:

Maquiavelo, N. (2020) El príncipe. Edit. ediciones Promocionales.

 
 
 

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