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La inteligencia artificial (IA) y la competencia ambientalista.

  • Foto del escritor: Beatriz Fainholc
    Beatriz Fainholc
  • hace 1 día
  • 4 Min. de lectura

Como  tantas veces se ha afirmado, la IA interviniente hoy central en la interacción diaria, transforma las relaciones y procesos sociales de interacción, comunicación e interpretación de la realidad, impulsado y mediado por las nuevas emergentes tecnologías, como la IA. Ello resignifica   modos de pensar, sentir y vivir en  el contexto cultural donde se  habita y marca un estilo  de vida con  ideas, creencias, valores, etc.

 

Este contexto  mediado por las nuevas tecnologías,  especialmente con la IA, y sus asociados-, en las  estructuras que organizan una sociedad, “se dice” mejorará la convivencia, la equidad y calidad de vida. Se trata del Tecnoceno.

 

El proceso de transformación, mostrado en las  acciones de los cambios implica una modificación sustancial, que en tiempos del hipercapitalismo integrado de hoy, apunta a mejorar la eficiencia, eficacia y  competitividad productiva  de los sistemas socioeconómicos- culturales y políticos, en bienes y servicios en todas las regiones del mundo del siglo XXI.

 

Sin embargo a pesar que es un pivote inmenso, sin dudas la IA plantea montañas de controversias y cuestiones complejas de diverso orden.

 

Políticos y tecnólogos se reúnen y discuten para hacer la IA más poderosa y redituable, consecuencia de su expansión y fuertes inversiones, desprendimiento del criterio técnico instrumental que desdeña sus consecuencias ultimas desconocidas.

 

 Como tantas veces se ha sostenido, y yo personalmente lo he manifestado en los tantísimos blogs que escribo desde hace 22 años.

 

Pocos anteponen a todo el equipamiento y soportes, a los procesos y procedimientos, diseños y desarrollos tecnológicos, reflexionar acerca del bienestar (no, del consumo) de las personas y empresas. Menos aun, se preguntan acerca del fin último de la IA  cuando su relación con el ambiente es bastante dudosa, además de  conllevar grandes paradojas.

 

A modo de breve ejemplo, si bien la IA optimiza y mejora la eficiencia de grandes cantidades de energía para luego ser usadas como fuentes renovables (solar y eólica), y la ayuda a las predicciones climáticas, por el otro lado,  la necesidad de refrigeración de los data centers y sus sistemas, conlleva a un consumo excesivo y hasta desperdicio de  agua.


Lo mismo con la producción de hardware que absorbe litio y cobalto, además de generar basura electrónica. También  se incrementa la huella de carbono, fugas de metano, - gas de efecto invernadero[1]-, que interviene en el cambio climático y calentamiento global, la pérdida de naturaleza y biodiversidad, y la contaminación y los desechos, y demás, más allá de que la IA aporte beneficios y fortalezas.



Entonces?

 

La cuestión es darse más cuenta que la IA es artificial, artificiosa, con virtudes y debilidades, lo que parecería que se reclaman  otros atributos en la persona y grupos que interactúa con los algoritmos de los software de IA que transforman su percepción social: objetivo central para enfrentarla y aprovecharla positiva y cabalmente, en el marco de desarrollar y ejercitar una competencia ambiental.

 

A partir de la generación de una sensibilización ética ambiental, es de pensar en el comienzo de transformaciones como se dijera, en las relaciones sociales y en el respaldo de valores, usos y hábitos contraculturales.

 

La generación de una conciencia y luego competencia ambiental es un proceso lento de transformaciones socioculturales, inscriptas en los sistemas político económicos vigentes, que es lo mas difícil de replantear.

 

Una competencia ambiental es el conjunto demostrable de conceptos e ideas, procesos y procedimientos, actitudes y valores que se han aprendido ( o desaprendido por ser erróneos) , que se ponen en marcha a través  de conocimientos, habilidades, actitudes y valores que favorecen y estimulan interactuar con el entorno en general y tecnológico de la IA en especial, de manera ética, responsable y sostenible, para minimizar las limitaciones severas de la actividad humana y promover la conservación y sostenibilidad del medio ambiente. 


A partir de esta plataforma se darían las transformaciones en los procesos didácticos y pedagógicos que deben facilitar que la persona/estudiante que está aprendiendo, comprenda y concientice  que hay situaciones, condiciones  insostenibles como el cambio climático y el calentamiento global, la reducción de las especies, la deforestación, la crisis alimentaria, y demás.


El perfil de la competencia ambiental se conforma a través de  muchos atributos que se corresponden con una rigurosa tarea educativa altamente significativa.


Entre ellos, se trata de  explorar todo el derredor físico y evaluar la cultura plena de ideas estereotipadas, reconociendo y evaluando oportunidades y posibilidades, muchas de ellas con  obstáculos. Ello se relaciona a articular  pensamientos/conceptos abstractos para argumentarse en  acciones concretas adaptativas, resilientes y superadoras de las adversidades.

 

En términos pedagógicos, significa desarrollar aptitudes de desaprender y actitudes flexibles de reaprender con sensibilidad nuevos procesos y procedimientos argumentados, no fijos en métodos y exclusivos en  instituciones.


La imaginación personal y colectiva que arriesga anticipar  lo desconocido,  lo inesperado y azaroso, si se parte  de entender una interdependencia holista de sectores y partes de los ecosistemas físicos y digitales, que debería ser fomentada.

Entender que explotar racionalmente la faz benefactora de la IA no significa sobrevivir sus serias limitaciones, sino revertir sus aspectos negativos de herramienta  de dominación para convertirla en  motor de desarrollo.


Es imposible predecir cómo afectarán al planeta las aplicaciones basadas en la IA, por lo positivo y lo negativo. La investigación, la educación y la concientización, las medidas gubernamentales, que  a pesar que se pronuncian con estrategias  proteccionistas de las consecuencias de la IA, rara vez las tienen en cuenta.

También crear y experimentar diseños alternativos apropiándose de los software de la IA para que sus diseños contribuyan al  mayor y mejor respeto de la biodiversidad.

 

El equilibrio requiere  frente a lo negativo de la IA, el desarrollo de algoritmos más eficientes: hacia una IA Verde: que sea más ecológica,  compensar al transparentar, entre mucho enunciado,  las emisiones de carbono, sobre su huella ecológica. 

 

Bibliografía:

Dewey, J (1899) The School and Society. The University of Chicago Press

Kurzweil, R. (2005) The singularity is near. When humans trascend biology. Viking.

Rifkin, J. (2019). El Green New Deal global: por qué la civi-lización de los combustibles fósiles colapsará en torno a 2028 y el audaz plan económico para salvar la vida en la Tierra. Paidós.

Unesco. (2022). Reimaginar juntos nuestros futuros: un nuevo contrato social para la educación. Unesco.

Ziatdinov, R., Atteraya, M. y Nabiyev, R. (2024). The Fifth Industrial Revolution as a transformative step towards Society 5.0. Societies, 14(2). https://doi.org/10.3390/soc14020019 


[1] Avramow, M. (2025) Crisis climática: ¿Cuál es el rol que tiene la Argentina en la emisión de gases de efecto invernadero?. Diario La Nacion. https://www.lanacion.com.ar/sociedad/crisis-climatica-cual-es-el-rol-tiene-la-argentina-en-la-emision-de-gases-de-efecto-invernadero-nid23072025/ 

 

 
 
 

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